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Boca vuelve a la vidriera del mundo

Una final es la mejor campaña de marca que existe, y la de Boca la hacen sus hinchas. Columna de Matías Russo.

28/10 · 10:00·Redacción SoloBoca·3 min de lectura

Por Matías Russo

Una final internacional no se juega solamente en la cancha. Se juega, también, en cada pantalla, en cada portada y en cada conversación que durante semanas tiene a Boca como protagonista. El 21 de noviembre, en Barranquilla, Boca disputa la final de la Copa Sudamericana. Pero la final empezó mucho antes: empezó el día en que el equipo se ganó el pasaje y millones de personas, en distintos países, volvieron a mirar hacia el azul y oro.

Una marca que pocos tienen

Boca es mucho más que un club de fútbol. Es una de las marcas deportivas más reconocidas del mundo, con una identidad que no se puede copiar: los colores, la Bombonera, el barrio y, sobre todo, su gente. Hay clubes con más presupuesto y estadios más modernos. Pero pocos tienen algo que se transmita con tanta fuerza en una sola imagen: una tribuna que late, una hinchada que canta sin parar, una camiseta que se reconoce en cualquier rincón del planeta.

Una final es el momento en que esa marca se muestra en su máxima expresión. Todo lo que Boca es, concentrado en una noche y amplificado por la atención de un continente entero.

El hincha, el mejor embajador

Hay un fenómeno que hace a esta final distinta de las de otras épocas. Miles de hinchas van a viajar a Barranquilla, y cada uno de ellos lleva un celular en el bolsillo. Cada banderazo, cada caravana, cada canción en un aeropuerto o en una plaza colombiana se va a convertir en contenido. Y ese contenido va a recorrer el mundo en cuestión de minutos.

Es, probablemente, la campaña de marca más poderosa que existe. Ninguna agencia podría diseñarla y ningún presupuesto podría pagarla. Porque tiene algo imposible de fabricar: autenticidad. Nadie le pide al hincha que filme, que comparta, que cuente lo que siente. Lo hace porque lo vive. Y eso, del otro lado de la pantalla, se percibe.

Hoy cada hincha es un medio de comunicación. Y cuando miles de hinchas de Boca cuentan al mismo tiempo la misma pasión, el mundo entero se entera de qué se trata ser de Boca.

Lo que queda después del pitazo final

Lo más interesante de esta exposición es que no termina el 21 de noviembre. Quien ve por redes cómo vive Boca una final, quien se emociona con un video de la hinchada copando una ciudad extranjera, quiere saber de dónde sale todo eso. Y la respuesta está en un lugar concreto: la Bombonera, Caminito, La Boca.

Desde el barrio lo vemos todos los días. Llegan visitantes de todas partes del mundo que se enamoraron de Boca a la distancia, por una imagen, un video o un partido que vieron alguna vez. Vienen a tocar la Bombonera, a caminar las calles que dieron origen a esta identidad, a llevarse un pedazo de esa historia. Cada gran momento internacional de Boca agranda ese círculo de gente que, tarde o temprano, quiere venir.

Estar a la altura de la vidriera

Gane o pierda en Barranquilla, Boca sale de esta final fortalecida como marca. La pregunta que nos toca hacernos es otra: ¿estamos preparados para recibir a todos los que esa vidriera va a traer?

El desafío es del club, pero también del barrio y de quienes trabajamos en él: que el visitante que llega atraído por lo que vio en una pantalla encuentre una experiencia a la altura de lo que imaginó. Que La Boca sea, también, una gran final cada día.

Porque la mejor campaña de Boca la hacen sus hinchas. Y a nosotros nos toca abrir la puerta.

Publicado originalmente en LinkedIn. Más sobre el autor en Matías Russo.

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