Leandro Paredes no dudó en rematar al minuto 43 del segundo tiempo, consciente de que llevaba un desgarro en el isquiotibial derecho. El gol metió a Boca en la final de Barranquilla del 21 de noviembre. «No pensé en nada cuando decidí rematar. Pensé solo en patear, en embocar el arco y nada más», reconoció.
El capitán entró a la cancha al minuto 12 del segundo tiempo con el partido favorable. Explicó que el Vasco y él conversaron antes del partido sobre los riesgos. «Me mandó a calentar y me dijo que, cuando estuviera listo, entraba. Y entonces calenté lo más rápido que pude», contó sobre la decisión del entrenador.
Paredes frenó la euforia por la clasificación y marcó prioridades. «Jugar una final con Boca es un sueño, esto es lo que soñé y lo que siempre quise vivir desde chiquito. Pero todavía no ganamos nada. Ojalá podamos coronar todo en Barranquilla», afirmó.
Exaltó la influencia del Vasco en el equipo. «Nos dio el plus que necesitábamos, el empujón anímico que hacía falta. Siempre creímos que teníamos equipo y grupo para ir por todos los frentes», valoró el líder.




